Cuando apareció Últimas tardes con Teresa, provocó un cierto malestar en los sectores intelectuales comprometidos, sobre todo entre los aún jóvenes profesionales, los valores recién fraguados en la universidad que habían vivido los hechos del Paraninfo (1956-1957) y la constitución de los primeros movimientos universitarios de izquierda. El juicio de Pijoaparte-Marse sobre aquella promociones críticas no podía ser menos benévolo: "Con el tiempo, unos quedarían como farsantes y otros como víctimas, la mayoría como imbéciles o como niños, alguno como sensato, ninguno como inteligente, todos como lo que eran: señoritos de mierda". Veinte años después de la aparición de la novela, habría qie añadir que algunos de aquellos pioneros de la contestación universitaria barcelonesa han llegado a redactar la Constitución y otros, a concejales del ayuntamiento del cinturón rojo o rosa.

Veinte años después, esa irritación pijoapartesca del ex relojero Marsé contra aquellos señoritos de mierda apenas si cuenta tras la relectura de la novela.
(El país, febrero de 1985)