domingo, 15 de julio de 2012

Que os jodan

No nos joden, ni sacan las tijeras, ni nos las enseñan, se comportan como damas y caballeros y el hemiciclo es de cristal trasparente por cuyas paredes de vidrio los ciudadanos podemos verles. No nos joden ni nosotros a ellos, ellos aplauden y nosotros también. Piden sacrificios que estamos dispuestos a otorgar, quieren sangre y cabezas, piel e intestinos, los bolsillos, el hormigón de las casas, las vigas, la nicotina que hemos fumado, el alcohol ingerido, las horas de bar, las horas con la pareja, el tiempo de gimnasio. Piden lo que quieran que están invitados, hasta las hojas de las cuchillas para que no se nos ocurra matarnos, subirán el precio del gas para encarecer el suicidio. Para que la cosa vaya a cámara lenta y por quintuplicado que es lo más divertido. Parlamento europeo, sus dietas y sus vuelos first class, gracias, Congreso y Senado, diputaciones, ayuntamientos y parlamentos autonómicos o regionales, locales y uno más que acaban de abrir en la esquina, secretarias, direcciones generales y comisiones. No nos joden porque no pueden, ya estamos jodidos y que nos jodan es un placer, en tanto en cuanto no nos soplen su aliento a la cara porque seguro que han comido codillo, que nos besen con lengua y tornillo, que nos la meneen, que salten sobre nuestros vientres, que nos permitan soltar esos gases fruto del bamboleo, que nos dejen oír un poco de Julio Iglesias durante el carpetazo y la humillación. Ya, no es muy original. No nos joden porque no se nos empina, no nos joden porque estamos resecos y eso no patina, porque la libido la tenemos hecha un desastre por muchas guarradas que nos suelten al oído. Tocara forzarnos, que os jodan, que os jodan, forzarnos, con forceps y palancas, pero no nos sacaran ni un graznido de amor, ni una muestra de placer ni el más mínimo gemido, ni una muestra de nuestro fingir por aquello de recompensarles. Nos lo tragaremos todo, eso sí, hasta la última gota, en una demostración de nuestros sometimiento y dominio, compraremos ciegos todos los días, empapelaremos el comedor con billetes de lotería que nunca pagarán aunque toque. Les besaremos los pies si hace falta, se los lavaremos con sudor como unas Verónicas pret-a-porter, caras carísimas, vestidas por Elena Benarroch y estiradas de piel por el mismo que cometió la tropelía con aquella mujer que fue vicepresidenta del gobierno y ahora se ha quedado en una simple Fernández de la Vega. No nos joderán porque no tienen donde rascar. Nada queda por joder. Como no se jodan a ellos mismos, que también, en una gran orgía grecorromana dirigida por el carismático dúo Caligula Aznar Rajoy. Y todos con todos, barbas con rubias, calvos con morenas, barbies con postizas, derechas e izquierdas, por delante y por detrás. Valientes e independientes. Y mientras, a pasarse la bota y la tijera cuando haya sed y hambre, mientras les lanzan desde el techo del hemiciclo una bolsa llena de esos billetes negros que una vez desaparecieron para engrasar sus nóminas y liquidaciones varias. No nos joden, ni se joden. No hay jubilaciones que valgan ni leyes de incompatibilidad, ni límites, ni suficientes coches para llenar sus garajes, ni armarios para llenar sus vidas, ni lavabos para llenarlos con cuadros de grandes pintores muertos. Después de esto, sólo nos quedan las baldosas de nuestra vida y un par de condones en su precinto. No pueden jodernos más y el futuro es maravilloso. Solo pedimos que suban el volumen cuando finalmente callen. 

The Stooges - Dirt



3 comentarios:

Francesc Bon dijo...

Mare de Déu: com s'escalfen els ànims d'una gran majoria. Problema: el temps per fer alguna cosa també s'esgota.

Márquez de la Nogal dijo...

El temps és del nostre costat, Cesc, ja ho deien els Stones.
Merci pel comentari

Jaume dijo...

Quan d'acord hi estic. No només coincideixo amb el que penses, sobretot coincideixo amb el que sents i que amb tant d'encert expresses.