domingo, 16 de septiembre de 2012

El Hurgón Mágico - Robert Coover

"Robert Coover… Hay un libro suyo, básico, Pricksongs & descants, que se tradujo al castellano como El hurgón mágico, un título que no tiene nada que ver porque el juego de palabras entre “pricksongs”, “pricks” y “songs” no lo da ninguna otra lengua. Así que le pusieron el título de uno de los cuentos: El hurgón mágico. Es un libro que todo el mundo tendría que leer".
De la entrevista de Quim Monzó en JotDown
 

Los sudamericanos disponían del realismo mágico, los norteamericanos, del realismo sucio. De punta a punta del continente. De la cabeza a los pies, como el sombrero de una situación. Los del sur querían sacarse de encima la miseria de las dictaduras, de la corrupción, de años de maltratos, de la explotación. La magia resultaba la cueva idónea para el juego del escapismo. Las dictaduras y sus mostachos se disolvían en una jungla de historias curiosas, crípticas y polvorientas.
En los USA, origen de muchos de los padecimientos del sur por obra y gracia del imperio y sus distintas administraciones, sus escritores, superada y enterrada la generación beat, se habían hartado de neveras llenas, grandes filetes y buenas dentaduras, de bebidas gaseosas y promesas cumplidas. La realidad tampoco acompañaba, parece que agobiaba por permanentemente nueva y luminosa, por esos ritmos de vida maravillosos proyectados sobre relucientes campos de golf. La bebida y los sofás mugrientos eran una alternativa, sino un mejor refugio, ni que fuera para sentirse horrendamente vivos, para dejarse pellizcar por desgracias comunes y domésticas, una tras otra, alejados del papel cuché de fotografías esplendorosas enmarcadas en plata.


Robert Coover (Charles City, Iowa, 1932) fue uno de los escritores que se dedicó a retorcer el pescuezo a la realidad cotidiana para sacarle el jugo y los colores. En este "Hurgón Mágico" tira tangentes y se introduce en el día a día sin pedir permiso. La hipérbole es su lenguaje, su método y su filosofía. Para sus historias toma prestado el aliento de otros, como el de Cervantes en sus "Novelas Ejemplares" o el de las viejas fábulas infantiles. Siguiendo el precepto aristotélico sobre la imitación de la vida, plasma una situación, la exagera para llamar la atención sobre determinadas circunstancias. Pero siempre yendo al límite. Porque enloquece como un Raymond Queneau para reescribir una y otra vez una misma situación, buscando todos los cantos posibles. Delira y delira hasta deformar el presente para acabar dotándolo de una lucidez extraña.
A partir de aquí, redecora esas casas tan bien amuebladas que todos tenemos en mente tan bien surtidas de todo, con el consiguiente sobrepeso que presentan sus almas.
A partir de aquí, gimnasia y un poco de realismo sucio.

Spiritualized - I am what I am

 

2 comentarios:

Francesc Bon dijo...

La clau dels escriptors influents, que ens fan seguir el rastre que deixan amb molles de pa.

Márquez de la Nogal dijo...

Merci pel comentari, Francesc.
Molles de pa i moltes altres coses més.

Fins ara

tm