martes, 5 de junio de 2012

Carta abierta D. Javier Marías

A propósito de su última novela "Los Enamoramientos"

1.- En cuanto al encarte o al encuadernado y su presunta función promocional. Los que le leemos y conocemos su obra, nos es familiar, o tenemos bajo control, o sabemos de sobras, o al detalle, su persona y proyección internacional. De acuerdo, es usted uno de los mejores escritores de la literatura española y, probablemente, uno de los más destacados del mundo, pero tampoco es razón para que el director de marketing de su editorial se dedique a restregárnoslo (sí, así me he sentido) por la cara, vía faja y solapas del libro. No creo que usted ni su prestigio lo necesiten. Es más, le afean la imagen, y en mi caso, me ha dado la sensación de estar leyendo el currículo de un personaje pomposo con un problema de vanidad. Insisto, no creo que lo necesite. ¿Es realmente necesario el comentario de Pamuk sobre su candidatura al Premio Nobel? ¿Y el del difunto Bolaño? Esto directamente oliendo a necrofilia de muy mal gusto. También cuestión de sensibilidades, supongo.

2.- La voz de la novela. Le hablo desde la perspectiva de un lector acostumbrado a leer. A leer de todo. Que ha disfrutado "Mañana en la batalla...", "Corazón tan blanco" o "Todas las almas". La voz y el personaje de Maria Dolz, la narradora de la historia. En ningún momento consigue que la vea mujer, suena su voz y la recibo grave como la de un hombre, si es que hasta le he visto las piernas peludas como las de un futbolista. Supongo que es la frialdad con la que usted aborda las historias, los circunloquios y las reflexiones de mil y una vuelta. Para que, al final, el personaje narrador de la historia pierda la feminidad (o no llegue a alcanzarla) fundamental para el argumento. Por un momento, me he visto depilando las piernas de la protagonista a cuchilla en el lavabo de mi casa.

3.- Las peroratas. De hasta tres y cuatro páginas con sus reflexiones de media página, las vueltas a las ideas, ese desnudar y vestir la historia. Se lo digo sinceramente, en el caso de encontrarme en una situación como esa, es decir, a un tipo hablándome por espacio de tres o cuatro hojas, juro que me tiro por una ventana al encuentro de la noche silenciosa y gratificante, o me provoco una crisis de narcolepsia para quedarme traspuesto en uno de esos sofás tan cómodos que describe.

3.- Los circunloquios. Cumplen su función, no lo voy a negar y, a veces, da la sensación los usa como de metrónomo para la (poca) acción. Distancian las partes habladas, tensan la historia, humanizan y generan las dudas al uso. Pero, la que acabo de leer, se lleva la palma. El antagonista enciende un cigarrillo y, rápidamente, la narradora identifica la marca, lo que le lleva a recordar las memorias escritas y publicadas del maestro cigarrero responsable de la marca de tabaco. Un rodeo que aparece metido a calzador con visos, parece, de engordar el texto, al margen de una nueva pincelada a la erudición del autor.

4.- El almidón. De acuerdo, es el estilo del autor, son las maneras de los protagonistas al límite del cartón piedra, que, aunque nos sugieran unos cuantos (y supuestamente apasionados) revolcones, no me los puedo imaginar más que vistiendo cota de malla y celada y triscando sobre duro y rasposo granito. En toda la obra no hay una salida de tono, ni un chascarrillo, ni un chiste, ni un momento de improvisación. Él se sube las mangas, se las sube y se las vuelve a subir. Ella duda si sale de la habitación con el sujetador puesto o enseñando los pechos. Así, hasta el infinito. Rocoso por cierto.

5.- Llegando al final, uno de los protagonistas se saca de la manga, LA EXCUSA! Una excusa para rematar la jugada que apesta. Quizá sea esa la intención del autor, no digo yo que no, que produzca el resquemor que a mi me ha producido, pero, digo yo, que hay otras maneras de generar dudas que no sea con un pretexto tan manido.

 Aligeremos el peso pues...
Con el bueno de Serge Gainsbourg y una de sus primeras canciones
La mítica "Chanson de Prevert":

3 comentarios:

Azul (MrBlue) dijo...

Hola! tiene buena pinta tu Blog, pero hay algo que no me queda claro: te gusto el libro? por un momento me recordo las columnas de Marías en el País donde se dedica sin parar a despotricar contra todo y todos...en fin, seguiré leyendo...Saludos

Francesc Bon dijo...

Sin desperdicio las que le propinas, Tuli, respetando las formas y el sentido de la prosodia. Yo que me limité hace meses a mencionar "esa foto" que coincidía con "esa portada".
Magnífico: un ejemplo de reseña.

Márquez de la Nogal dijo...

Gracias a los dos por los comentarios

No, el libro no me ha gustado. Me ha decepcionado, Mr Blue. Intentaba expresarlo con la elegancia y maneras del señor Marías, en mi opinión uno de los mejores escritores de lengua española.
De ahí la decepción.

Un saludo